El
26 de enero de 1871, en los salones del restaurante Pall-Mall, en Charing
Cross, Londres, quedaba fundada la Rugby Football Union de Inglaterra cuando
veinte clubes londinenses, impulsados por el Blackheath Football Club,
el Malborough Nomads y el Richmond, tomaron la decisión de institucionalizar
el deporte nacido en el colegio de Rugby.
A partir de la conformación de las asociaciones y uniones deportivas
y la codificación del rugby en Inglaterra, su práctica se
fue difundiendo en aquellos países donde los británicos habitaran
o bien donde los barcos comerciales o militares tocaran puerto. Al principio
la práctica estaba limitada a unos pocos, sin embargo, desde entonces
el rugby echó raíces y creció en Montevideo.
A pesar de la propagación y del renombre bien diferentes que
han alcanzado hasta nuestros día las dos variantes del football,
el "rugby football" y "football association" resulta una verdadera
sorpresa explicar que la practica del rugby precedió al football
en Uruguay.
Luego de casi 15 años de jugar al cricket, los socios del Montevideo
Cricket Club (MVCC) decidieron incorporar la práctica del entonces
novedoso deporte luego que las instituciones rectoras del deporte en Inglaterra
habían fijado las reglas.
Primera Etapa
Gracias a las investigaciones se puede afirmar que el MVCC introdujo
el rugby en 1875. Desde el comienzo se jugó en forma intensa y apasionada
así como también la práctica del atletismo y del "football
association".
Durante la segunda mitad del siglo pasado, las inversiones extranjeras
posibilitaron la radicación de ciudadanos europeos en diferentes
actividades laborales y comerciales. Así fue como se instalaron
en el país varios súbditos de la Corona Británica,
muchos de ellos educados en los colegios y universidades donde era habitual
la práctica de los sports.
En tal sentido vale la pena aclarar que desde 1863 operaba tanto en
Montevideo como en Buenos Aires, el Banco de Londres y Río de
la Plata, institución de la cual salieron muchos de los sportman
que actuaron en ambas orillas.
Los "ingleses", que habían viabilizado su formación educativa
y su pujanza caracterológica en base a la educación física
inspirada en las ideas de Thomas Arnold, no tenían el menor
interés en “popularizar” su receta en los países colonizados
o neocolonizados. De ahí que, inicialmente, sus clubes fueran cerradamente
ingleses, y cuando sus puertas se abrieron para los nativos, lo fueron
solo para aquellos funcionarios “iniciados” sobre los que no había
la menor duda en punto a su lealtad.
Junto a los socios tradicionales iban apareciendo otros, sobre todo
estudiantes que habían aprendido el juego en Inglaterra y que contagiaban
su entusiasmo a los locales. Resulta interesante y colorido transcribir
una crónica del diario El Siglo del 27 de agosto de 1880.
Dos días antes, en la fecha patria, había tenido lugar
un trascendental partido: un tipo de enfrentamiento "internacional" entre
uruguayos (de origen británico) y británicos, sin duda todos
ellos socios del MVCC. Es preciso tener en cuenta que se refiere en esa
crónica al deporte practicado denominándolo como "football"
sin mayores sutilezas. El artículo referido dice así:
"Football. Hubo una concurrencia inusitada: se trataba de un
espectáculo nuevo para nuestras distracciones, extraño para
nuestros hábitos. El football no sólo había sido la
novedad de ese 25 de agosto sino que era la ansiosa expectativa del momento.
Jóvenes del país, hijos de prestigiosas familias que en su
juventud habían practicado esas costumbres de la raza sajona, jóvenes
ingleses de la rubia Albión se presentaron frente a frente. A la
1:30 de la tarde, el campo de Cricket parecía una verde alfombra.
Individuos vestidos con los trajes menos elegantes, resguardando sus cabezas
con gorras extrañas que parecían bonetes de payasos, saltaban
y corrían. De cuando en cuando una cosa ovalada, negruzca, que parecía
brotar de la tierra, levantándose majestuosamente hasta una increíble
elevación. Era la pelota de goma. De repente un señor de
barba blanca, vestido de negro se presenta reloj en mano, entre aquellos
personajes. Era el juez de la insólita contienda. Al instante los
dos bandos se disolvieron y los jugadores corrieron presurosos a tomar
sus puestos de combate, de un lado los criollos en cuyos pechos y espaldas
se veía una cruz azul, y el de los ingleses que ostentaban el mismo
signo pero en color verde".
"De todos lados, gente grotescamente vestida que corren y gritan se
empujan, caen, se levantan y concluyen por juntarse formando ya un círculo,
una pirámide, ya una masa compacta, donde la personalidad se pierde
para convertirse en un componente de aquella amalgama híbrida heterogénea,
de hombres, trajes estrafalarios y colores. La lucha, la carrera, el pugilato,
eran los ejercicios favoritos y, al igual que en la Grecia antigua, en
el "football" esos ejercicios son la base del juego y hay momentos en que
los jugadores desaparecen. La ovalada pelota está en el suelo; un
círculo estrecho en forma de pirámide, se hace a su alrededor.
Los combatientes se chocan, se juntan, se atropellan. Hacen esfuerzos inauditos.
Los semblantes amoratados, las miradas con una intensidad desconocida,
los músculos con una vigorosa tensión".
"El football tiene un lado sublime y un lado ridículo; pero las
dos cosas están tan bien mezcladas, que forman una amalgama interesante.
Hay tal contraste, hay tal mezcla de tintas, tal confusión de detalles
que al final el espectador se contenta con mirar y aplaudir el curioso
espectáculo que por primera vez tiene a su vista. El partido duró
una hora y media y tres ¡hurra! Que solo podían ser lanzados
por verdaderos ingleses, anunciaron que el triunfo había correspondido
a los de la cruz verde".
No menos divertida es la crónica de otro periódico de
la época El Ferrocarril, que al día siguiente del
partido, el 26 de agosto de 1880, comentó, dando algunos detalles
más (como por ejemplo que el señor de barba blanca que actuó
como referee era el Embajador de Inglaterra):
"El juego comenzó a las tres de la tarde con el palco lleno de
señoras y grupos de los más distinguido de nuestros jóvenes.
Los orientales eran capitaneados por Alberto de Arteaga, y los ingleses
por Denny Stokes. En la primera media hora, a fuerza de empuje y
disciplina que tenían los ingleses, ellos ganaron un punto; en las
otras medias horas, hicieron como dos medios puntos y tres marcas; así
que el Ministro inglés que estaba de juez, los declaró vencedores.
Algunos de los jugadores salieron un poco lastimados pero todos muy contentos
con el partido, a pesar de perderlo nuestros compatriotas".
Aquí vale la pena hacer una apreciación "rioplatense".
Para ambas colectividades el nombre de Denny Stokes no era desconocido.
Stokes, radicado en Argentina, fue miembro fundador (vocal) del Buenos
Aires Football Club de 1886, tuvo gran participacoón en el comienzo
del rugby de ese país y, seguramente, fue un nexo importante entre
los uruguayos y argentinos que compartían la ovalada.
Por otra parte se insinuaba una incipiente mejora en las comunicaciones
que acentuaba la corriente de intercambio deportivo entre británicos
del Uruguay y la Argentina. Vale la pena recordar que el 1º de noviembre
de 1889 se había habilitado un cable telefónico subfluvial
entre Buenos Aires y Montevideo. Fue el primero tendido bajo el agua en
el mundo.
Luego de esta disquisición volvamos a otro testimonio sobre el
rugby que lo encontramos en 1890, cuando la prensa dio cuenta de un encuentro
sostenido por "argentinos" y "uruguayos" del Buenos Aires Football Club
(actual “Biei”) y del Montevideo Cricket Club. El objetivo no fue otro
que el de ampliar a otro deporte una relación que ya unía
a los cricketers de ambas instituciones desde 1868.
En efecto, así fueron los hechos: el 18 de junio de 1890 viajó
a Montevideo una delegación del Buenos Aires F.C. para disputar
lo que podríamos llamar el "primer partido internacional de rugby"
que un club argentino celebró fuera de su tierra.
En realidad iba a ser un partido entre “ingleses” residentes, pues ambos
equipos representaban a clubes de la colectividad radicados en diferentes
países, de ahí lo de “internacional”.
El partido resultó favorable al equipo bonaerense (1 á
0) que sólo marcó un try en el primer tiempo por intermedio
de su medio apertura Nisbet. Fue referee Leslie Corry Smith quien luego
sería presidente de la The River Plate Rugby Union Championship
de la Argentina.
Según lo que cuenta el cronista de The Standard (un diario
de habla inglesa editado en Argentina), desde la mañana, los muchachos
del equipo “argentino” se distrajeron a la hora del desayuno en el Hotel
París y, después de un almuerzo apropiado, se dirigieron
al campo del Montevideo Cricket donde, a pesar del estado del terreno y
la pertinaz lluvia, el partido comenzó a las 2.30 p.m..
Uno puede imaginarse que en virtud del estado resbaladizo del terreno
los backs no tuvieron mucho para hacer y se efectuaron muy pocas corridas.
Sin embargo, en el equipo de Buenos Aires, Mr. Nisbet, su stand-off, fue
un correcto administrador del juego, habiendo logrado el único try
del partido muy cerca de la línea de touch. Esto dificultó
la patada a los postes de R. Anderson quien no pudo elevar a goal. Sin
embargo el kicker pateó muy bien durante todo el encuentro.
Sería injusto particularizar sobre alguno de los forwards "uruguayos"
ya que todos jugaron muy duro al igual que sus dignos adversarios.
Al año siguiente, el 24 de junio de 1891, se celebró la
revancha en Buenos Aires, imponiéndose los locales por 6 á
0.
Luego de una pausa, en 1896 se volvió a invitar al Montevideo
CC, pero debido a que no pudo formar su quince de rugby, el partido se
suspendió y, a cambio se jugó un partido entre “Biei” y el
Flores Atheltic en la cancha de Caballito.
En 1899 la flamante Unión fundada en Buenos Aires invitó
al Montevideo Cricket Club a participar del primer campeonato, pero la
institución uruguaya decidió no intervenir, -posteriormente
lo haría en 1923 para la disputa de la Copa Competencia y luego
en 1945 durante el primer campeonato argentino de rugby.
Segunda Etapa
Un salto cuantitativo en el tiempo nos lleva a 1919, después
de la Primera Guerra Mundial cuando el Montevideo Cricket figura nuevamente
promotor del rugby. En este año, el Club Unión Atlética
fue inducido a practicar este deporte, y se combinaron una serie de partidos
con ellos. Viene al caso mencionar muchos nombres de jugadores que participaron
en esos encuentros, entre ellos Stanley Bowles, que por entonces era campeón
nacional de los 100 metros llanos, Dutton Jones, Harold Pennock, Charlie
Hind, Lionel Brisal, Dick y Maitland Moore-Davie y otros más.
Del lado uruguayo había jóvenes de gran prestigio atlético
tales como Leandro Gómez Harley, Gervasio de Posadas Belgrano y
Juan José Victorica. Equipos combinados de estos dos clubes jugaron
también en una serie de partidos contra equipos argentinos tales
como el Buenos Aires Football Club y Belgrano Athletic y
con esto se cierra la segunda época del rugby en 1923 cuando ese
año la Unión Argentina aprueba por unanimidad la afiliación
y participación en el Torneo por Eliminación de Primera del
Montevideo Cricket Club, su capitán fue Lionel Brisal. El
equipo cayó derrotado 15 á 0 en la primera rueda por C.U.B.A.
Tercera Etapa
No fue sino hasta 1928 que este deporte volvió otra vez a primer
plano -la tercera época- la cual sigue hasta nuestros días.
Como siempre fue el Montevideo Cricket Club quien acaudilló la reanudación
de las actividades del rugby seguido de un nuevo grupo que se creó
con el nombre de Montevideo Rugby, integrado por jugadores uruguayos. Lamentablemente
este equipo tuvo una breve existencia y nuevamente quedó en manos
del Cricket Club el mantener activo el deporte.
En 1932, en el clásico Torneo por Eliminación (de Argentina)
nuevamente participó Montevideo C.C. que perdió en la primera
rueda con Gimnasia y Esgrima por 49 a 3.
En 1937 aparece en escena el equipo de British Schools bajo el entusiasta
liderato de su director, el Sr. Schor. No obstante, el comienzo
de la Segunda Guerra Mundial en 1939 determinó que el Sr. Schor
y muchas otras figuras de primera línea en el ambiente del rugby
partieran por obligaciones de servicio.
Ello causó una breve interrupción durante la cual sólo
el Montevideo Cricket Club mantuvo viva y latente la práctica deportiva
del rugby en el Uruguay.
En 1945 se inició el Campeonato Argentino de Rugby. Participaron
Capital, Provincia, Tucumán, Córdoba, San Martín de
Villa María -Córdoba-, Rosario, Santa Fe, Estudiantes de
Paraná y el Montevideo Cricket Club, invitado especialmente, como
lo había sido, pese a no intervenir, en el campeonato de 1899.
Con esta invitación y el respaldo prestado por la "Unión
de Rugby del Río de la Plata" creada en Argentina, desde 1946
este deporte volvió con toda la fuerza al club uruguayo que decide
participar ese campeonato hasta 1949. Durante estas confrontaciones se
hizo evidente que el joven uruguayo no podía compararse con el veterano
rugby argentino. No obstante, estos acontecimiento constituyeron una invalorable
experiencia y fueron el estímulo de una actividad que está
dando sus frutos hoy en día.
En estos tiempos apareció en escena también el British
School Old Boys Club, de modo que ya existía un núcleo
para poder organizar un campeonato local. Un hecho destacable de la temporada
de 1950 fue la visita de un equipo de Brasil invitado por el Montevideo
Cricket Club, el cual jugó un partido contra el Cricket y organizó
dos partidos más con combinados uruguayos. Estos acontecimientos
condujeron a la formación en 1951 de la Unión de Rugby
del Uruguay, constituida por el Montevideo Cricket Club, el British
School Old Boys Club, el Carrasco Polo Club y el Colonia Rugby Club. Fue
en este año cuando se jugó el primer campeonato oficial
el cual fue ganado con justicia por el viejo Montevideo Cricket Club.
En este año, con motivo de los juegos Panamericanos, se realizó
la primera confrontación de seleccionados sudamericano. Se jugó
en Buenos Aires y participaron los equipos de rugby de Argentina, Brasil,
Chile y Uruguay. Es fácil suponer que los argentinos fueron campeones
con considerable comodidad, pero la sorpresa del campeonato fue que el
segundo lugar fue alcanzado meritoriamente por Uruguay, quien venció
a Chile y a Brasil en los dos partidos más emocionantes del campeonato.
En 1952, el Montevideo Cricket Club informó a la Unión
Argentina que por haberse formado la Unión de Rugby del Uruguay
se afiliaba a ésta y renunciaba a su afiliación en la UAR.
Ese mismo año el campeonato uruguayo fue jugado por seis clubes,
habiendo sido campeones en forma conjunta Old Boys y Carrasco Polo. Tan
grande era el entusiasmo demostrado que fue posible organizar un campeonato
de segunda división para jugadores de reserva.
Desde entonces ya es posible hablar de historia tan reciente como para
no recogerlas en crónicas del pasado. Quedan en las notas precedentes
como prueba fidedigna de la importancia determinante que el Montevideo
Cricket Club tuvo no solo en la introducción sino en el impulso
y posterior desarrollo del rugby en el Uruguay.
Apostillas
1972.- El rugby uruguayo está ligado al increíble
acto de heroísmo que significo la “Tragedia de los Andes”, cuando
un avión que llevaba rugbiers del Old Christians se precipitó
en la montaña pereciendo en el accidente varios jugadores y familiares.
Sólo un reducido grupo pudo sobrevivir por poco más de 70
días.
1980.- Se encontraron en Montevideo el combinado Sudamérica
XV y Sudáfrica. En aquella oportunidad los Springbok vencieron 22
á 13. Mientras que en el equipo de Sudamérica XV participaron
seis jugadores uruguayos. Dos de ellos eran Eduardo Cerrutti y Diego Ormaechea.
1992.- Por discrepancias internas, un grupo de jugadores del
Club Pucará de Argentina se separó de la institución
y se contacta con las autoridades del club Old Boys de Montevideo quienes
les ofrecen llevar hasta cuatro jugadores por fin de semana para reforzar
el plantel y jugar el torneo uruguayo. Los “carapintadas” de Pucará,
como así fueran bautizados, no debieron hacerse cargo de los gastos
de traslado y hotel.
1996.- El CASI de Argentina se adjudicó la Copa de
las Américas, torneo para clubes celebrado por primera vez en
la ciudad de Colonia, República Oriental del Uruguay. El club argentino
venció Carrasco Polo Club de Montevideo por 25 a 18.
Si bien actualmente el rugby no es muy popular en Uruguay, se cree que
lo practican unos 1500 aficionados, incluyendo los planteles “juniors”.
Washington Amarillo es el personaje emblemático del coaching
uruguayo y desde su club, el Carrasco Polo contribuye con su asesoramiento
a los seleccionados juveniles y mayores.
Los equipos uruguayos más conocidos son: Old Christians, Carrarsco
Polo, Old Boys, Champagnat, Montevideo Cricket, Club Alemán, Punta
Carasco Rugby (más conocido como Pu.Ca.Rú.) y Los Cuervos
(Golf Club de Montevideo).
Desde 1989 organizan el tradicional Seven de Punta del Este con
la presencia de las principales potencias del deporte de VII.
En 1999 Los Teros, como se conoce a la selección de Uruguay,
participó de la IV Rugby Worls Cup, siendo el segundo team sudamericano
en llegar a esta instancia. En aquella oportunidad obtuvo una inolvidable
victoria frente a España.