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EL CLUB EN APUROS

Parafraseando a un viejo entrenador australiano, "No conozco ningún dirigente que quiera empeorar su club"... pero, ¿qué es lo que hace para mejorarlo?, y esa es la clave ¿qué hace un dirigente para mejorar su club?. El siguiente artículo puede ser el comienzo de un proyecto. La propuesta es capacitarnos más, tanto como jugadores, como entrenadores o dirigentes, despojándonos de todo protagonismo, personalismo, egoísmo y todos los ismos que entorpecen el qué hacer de un grupo de trabajo.

DDR

Está promediando la temporada y tal vez ha llegado el momento de dejar de mirar para el costado equivocado y tratar de alimentar las verdaderas posibilidades de nuestro rugby pensando y actuando en función de él, dejando al margen supuestas conveniencias políticas, intereses personales o sectoriales, frustraciones individuales y cualquier otra posición que no se subordine al juego y a los jugadores. 

Una lección que no aprendemos es la de rescatar las ricas experiencias vividas para poder mejorar y crecer, evitando cometer los mismos errores y, así, poder pensar únicamente en el juego y en los jugadores más allá de las miserias y egoísmos. 

Si tu club no ha estado a la altura de su trayectoria y mucho menos, comparativamente hablando, a la altura de otros clubes de similar categoría. 

Si algo fracasó. En principio, los responsables no son los jugadores. Las causas hay que buscarlas en la falta de organización de la estructura de rugby del club. Ello arrastra a la permanente pérdida de jugadores, fomenta las rupturas infecundas y el descuido del rugby como tal. Sin duda, todos hechos que contribuyen a desencadenar una frustración tras otra. 

Da la impresión que mucha gente no ha tomado conciencia de las posibilidades que se abren en estos días y todavía se desgastan en discusiones infructuosas y poco conducentes que no hacen otra cosa que alimentar la inoperancia. 

Si no es aquí ¿dónde?. Si no es ahora ¿cuándo?. Probablemente sea aquí y ahora el punto de quiebre para el resurgimiento del rugby de tu club, pero de un resurgimiento basado en la organización que tenga como principal objetivo ... lograr que el mayor número de jugadores disfruten del juego y de su contexto para evolucionar en su formación, conocimientos y destrezas, tratando de terminar la temporada con el mayor número de deportistas entusiasmados con la práctica del rugby. 

Todo esto, en teoría, parece muy interesante, pero veamos alguna manera de comenzar con estos cambios en forma práctica: 

Organización: ¿por dónde empezar?

Objetivo General 

En principio debemos partir de despojarnos de todo protagonismo, personalismo, egoísmo y todos los ismos que entorpecen el qué hacer de un grupo de trabajo. Será necesario consensuar dos objetivos generales como para ir perfilando la tarea. Estos objetivos podrían ser: 

  • Desarrollar buenos jugadores y no buenos equipos 

  • Los jugadores pertenecen a la institución, no a determinadas personas 

Suponiendo un compromiso en estos dos acuerdos focalizados específicamente con los jugadores, únicos protagonistas de este juego, el objetivo general podría incluir los siguientes puntos: 

1. El rugby infantil y juvenil tienen que apuntar a formar buenos jugadores. Dedicando las energías a la preparación individual de cada deportista explicándole qué es un equipo y cuál será su tarea dentro del equipo, pero no insistir demasiado en las técnicas de equipo. Tenemos que tomar conciencia que, cuando colaboramos con equipos infantiles o juveniles, tenemos que poner el acento en hacer mejores jugadores. Si esto es así, sin duda la consecuencia será que tendremos mejores equipos. Ir del jugador al equipo y no del equipo al jugador. 

2. La institución (el club) debe fomentar la identificación del jugador con ella misma. Si en el club se ha puesto demasiado énfasis en la conformación de equipos, se los han personalizado en el equipo de Fulano o el de Mengano. Ello va inevitablemente ligado a la identificación del jugador con una persona o con el grupo y no con la institución. Si desaparece alguno de los componentes que contenga al jugador dentro del equipo, seguramente desaparecerá ese jugador y la institución fracasará nuevamente en la contención del deportista. Como paso siguiente, la concreción de algunos objetivos específicos, podría ayudarnos a continuar con esta tarea de organización. Alguno de estos objetivos ya se pueden estar cumpliendo, pero otros requerirán mucho más tiempo. 

Objetivos específicos

1. Recoger información cuantitativa y cualitativa. Esto es, hacer una lista de jugadores, entrenadores, equipos y de sus respectivos niveles para conocerlos mejor. Acá resultará interesante mantener entrevistas con personas claves para ir formando un panorama del rugby del club. 

2. Inventario de los objetos de uso habitual en rugby: canchas, luces, pelotas, máquina de scrum, bolsas de tackle, escudos de choque, bolsos, armarios, etc. 

3. Elección de los coordinadores de rugby juvenil e infantil. Determinación de sus funciones específicas. 

4. Designación del responsable de cada división y sus colaboradores. Determinación de sus funciones específicas, (por ejemplo, un solo responsable y uno o más colaboradores entre los que debería estar algún jugador joven para formarse como futuro coach de rugby infantil o juvenil) -es recomendable no hacer las designaciones a dedo, sino por consenso, esto evitará la conformación de grupos o parejas que presentan incompatibilidades que luego generarán discusiones y competencias internas estériles entre los entrenadores, esto es:

desgaste + fracaso = nueva frustración

5. Designación de los veedores para controlar la gestión de los responsables de cada team. Determinación de sus funciones específicas, (cargo que puede ser ocupado por la Sub Comisión de Rugby, la Capitanía General y/o los coordinadores o bien un equipo de todos ellos). 

6. Acordar los días, horarios y espacios para desarrollar los entrenamientos y partidos de cada división. 

7. Establecer un Comité de Coaching y designar a sus integrantes (Por ejemplo, Capitán General, Entrenador del plantel superior, Preparador físico, Coordinadores de rugby juvenil e infantil -siempre en número impar-) 

8. Establecer un Plan Anual Coaching y sus objetivos anuales. Aquí se puede contar con el material y el asesoramiento de la Sub Comisión de Difusión de la U.R.B.A. 

9. Hacer una lista de material necesario para las prácticas e instrumentar los medios para obtenerlos. 

10. Crear una videoteca y una biblioteca con el material que se puede adquirir con el asesoramiento de la Sub Comisión de Difusión de la U.R.B.A. 

11. Planificar la prevención médica (nombrar un asesor en la materia) 

12. Cumplir con los requerimientos de la estadística médica que exige la U.R.B.A. 

13. Planificar y programar los eventos especiales: torneos internos o por invitación, giras, fiestas de apertura y clausura de la temporada, etc. 

14. Planificación de las actividades de post-temporada -campeonatos de fútbol u otros deportes, uso de la pileta, etc.- 

15. Tomar la iniciativa y ganar terreno sobre otros emprendimientos para crear una Escuela de Rugby -tanto juvenil como infantil-, autofinanciada, como medio para captar nuevos jugadores o perfeccionar los propios y para desarrollar una conciencia de deportista entre sus participantes.

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Fundada el 1º de enero de 2000. Revista digital editada por el Centro de Estudios en Historia del Rugby, Buenos Aires (República Argentina). Registro Nacional de la Propiedad Intelectual (en trámite).